Cultura es siempre mi punto de partida.
Desde ahí, la hospitalidad se vuelve una forma de poner atención: a los lugares, a las personas, a cómo se hacen y se comparten las cosas. Con el tiempo, esa manera de mirar me ha llevado por bares, marcas y proyectos culturales, pero el interés ha sido siempre el mismo.
Me atrae el trabajo que está arraigado al territorio. Los procesos que tienen sentido en su propio contexto. Los proyectos donde las bebidas forman parte de una historia más grande sobre identidad, comunidad y lugar, y no el destino final.
Lo que encontrarás a continuación no es un recorrido lineal. Es una serie de experiencias que fueron dando forma a cómo trabajo hoy: manteniéndome cerca de la cultura, el origen y las personas detrás de lo que consumimos.